domingo, 23 de diciembre de 2012

Ha nacido un nuevo régimen





Esta película  titulada la  "La ola" basada en hechos reales nos hace ver lo manipulables que podemos llegar a ser las personas. El Sr Wenger profesor de autocracia como gobierno intenta hacer un experimento con su clase. 

Este experimento consistía en crear una nueva dictadura, a la que al principio todos se sorprendieron porque pensaban que las cosas iban a ser muy difíciles de cambiar.  No se han parado a reflexionar, no lo han vivido en sus propias carnes. Les parece horrible porque todo el mundo lo considera horrible. Un dato a tener en cuenta en su posterior lavado de cerebro. Si odian el nazismo porque se lo han dicho, pueden abrazarlo por la misma razón. A pesar de que duró sólo cinco días se convirtió en una pesadilla. Crearon un saludo, un uniforme y un logo oficial. Todo comenzó como un trabajo de clase, pero poco a poco se fueron uniendo más miembros al grupo, ya no existían diferencias dentro del grupo, todos eran uno siendo identificados por el uniforme.

El profesor había conseguido un grupo consolidado donde él ya no tenía poder de mandato, se le había ido de las manos y no podía controlar a sus alumnos, comenzó la violencia callejera y la discriminación de los compañeros que no pertenecían al grupo. Muchos, gracias a 'La ola', se sintieron más libres y vieron que todos eran iguales y que juntos iban a ser más fuertes.
Esta película nos hace darnos que cuenta que nuestro pasado al que tanto tenemos puede volver, en este caso ha sido con un simple lavado de cabeza a unos jóvenes. Se exhibe esa guerra fuerte-débil que ensalza dicho movimiento como un todo dentro de la sociedad y, por ello, el trágico desenlace final. Tras esa locura o delirio colectivo, una vez se intenta frenar el movimiento por parte del profesor, un integrante del grupo se suicida, pues, sin ella él no es nadie.

Esto recuerda claramente al suicidio llevado a cabo por la mayoría de los dirigentes nazis que no entendían el futuro sin el nacionalsocialismo. Y después, el silencio, el vacío, la realidad, nadie puede explicar qué ha pasado. Esto también recuerda la actitud de aquellos que participaron en los campos de concentración, aquellos que un día fueron zapateros, limpiadores, y, posteriormente verdugos, o aquellos que miraron a otro lado con la voz guardada en el bolsillo durante la Alemania nazi.