jueves, 29 de noviembre de 2012

Por una escuela inclusiva, donde lo diferente encierra grandes oportunidades de aprendizaje






He soñado con unas clases donde las personas diferentes pudieran participar, convivir y aprender juntas y donde el profesorado se afanase en buscar las mejores estrategias para conseguir un curriculum donde nadie se sintiera discriminado (Martin Luther King).
Queremos una escuela donde nadie sea excluido y todos tengan un lugar que ocupar, pero hay que reconocer que la escuela de hoy en día no está pensada para respetar las diferencias humanas, negamos la diversidad, la apartamos o la reducimos. La palabra inclusión no significa igualdad sino la introducción de niños con problemas cognitivos o sociales a una educación en valores donde el respeto, la participación y la convivencia han de ser los pilares fundamentales en el aprendizaje.
Si la educación ofrecida a estas personas con problemas cognitivos omite la cultura, les estamos hurtando los principales instrumentos que toda persona usa para desarrollarse. De este modo, muchas de ellas acabarán comportándose como deficientes, porque se han educado en un contexto deficitario desde el punto de vista cultural.  Para conseguir un desarrollo de las funciones psicológicas superiores hace falta un contexto culturalmente rico.
Se ha demostrado que los cambios de actitud en relación a las competencias de las personas con déficit intelectual han tenido resultados que nunca antes hubieran tenido, sólo con sus capacidades.
Hay varios supuestos para la educación inclusiva:
El desarrollo no se produce de manera natural, sino cultural: hay quien no enseña a leer porque llegara el momento para ello cuando se tenga la madurez necesaria, otra concepción afirma que “la buena educación es la que se adelanta al desarrollo”, por eso no hay que esperar, sino enseñar desde el primer momento.
La unidad de las leyes del desarrollo en los sujetos naturales y en los “retrasados”: se han desarrollado dos líneas educativas, una condicionada por causas biológicas en el desarrollo y otra por causas sociales, olvidándose de la unidad de las leyes de desarrollo.
La visión colectiva del conocimiento: la escuela tiene como objetivo el desarrollo de las funciones psicológicas superiores y éstas se logran a través de los elementos simbólicos de la cultura y de su mundo de significados.
El niño resuelve cualquier cuestión de conocimiento con la ayuda del otro: esto significa que con la ayuda de los demás se consigue el aprendizaje potencial de la persona con déficit intelectual. El aprendizaje compartido genera inteligencia compartida, de tal manera que un proceso interpersonal se transforma en otro interpersonal.
Conocimiento espontáneo y conocimiento científico: el primero asciende lentamente hacia arriba allando el camino a los conceptos científicos éstos descienden hacia los conceptos espontáneos y los conceptos espontáneos se desarrollan a través de los científicos.

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